En el primer capítulo del año, Belgrano entró al Gigante de Arroyito como una compañía que pisa territorio enemigo con el hierro en la garganta. El destino se torció antes del descanso: el VAR llamó, el árbitro señaló penal y Di María firmó el 1–0. El clima quedó marcado ahí mismo: Lucas Zelarayán, capitán Pirata, respondió con aplausos irónicos, y el banco ardió.
El segundo tiempo fue marcha larga y áspera. A los 5’ del ST expulsaron a Ricardo Zielinski, y Belgrano tuvo que seguir sin su voz en la línea. Cuando el reloj ya parecía sellado, llegó la ráfaga: a los 42’ del ST el empate cayó por un gol en contra de Facundo Mallo (planilla: empate de González Metilli) y, dos minutos después, Lautaro Gutiérrez clavó el 2–1 definitivo con un derechazo de afuera. Así se ganó: resistencia, fe y filo en el final.